No existe ningún material que sea totalmente resistente a los factores climáticos y al paso del tiempo, por lo que hay que realizar periódicamente tratamientos que prevengan grietas y problemas que deriven en goteras y manchas de humedad.

Es por lo que al elegir un impermeabilizante es fundamental tener en cuenta varios factores que van desde el material y el diseño del techo, hasta las características climáticas donde vives.

Lo primero que debemos saber es que hablamos de productos y materiales que no dejan pasar el agua a través suyo, actuando como un paraguas sobre la superficie que protege. En general, tienen una vida útil específica, por lo cual es bueno tener en cuenta cuánto tiempo dura su efecto para renovar el tratamiento.

Existen tipos como:

  • Sintéticos como las pinturas y resinas
  • Naturales caucho
  • Pétreos cementosos, de granito y otros
  • Metálicos, que se usan poco
Si bien todos sirven para proteger una superficie de las filtraciones por lluvia, lo ideal es averiguar cuál es el mejor para tu casa.

En general, lo más usado es la pintura impermeabilizante, que detiene el agua e impide su paso reduciendo la porosidad del concreto, llenando las filtraciones y aislando la humedad del material.

Te contamos a qué puntos es importante prestarle atención para optar por el mejor producto para combatir grietas y filtraciones:

  • Hay que observar el rendimiento por m2 y la fecha de caducidad.
  • Recuerda que no es lo mismo una membrana líquida o una pintura impermeabilizante exterior para paredes, que una para techo: si nuestro techo está hecho de ladrillos, necesitamos impermeabilizante para ladrillos. Es fundamental estar atentos a estas diferencias si queremos lograr un mejor resultado.
  • Viscosidad: esta característica es clave, ya que permite analizar la resistencia al flujo mediante una acción mecánica. Cuánta más viscosidad, mejor.
  • Permeabilidad y absorción del agua: son dos propiedades imprescindibles. Tienen que ver con la capacidad de recubrimiento para impedir que un líquido lo atraviese.
  • Flexibilidad en bajas temperaturas:realizando un doblez y sometiendo el producto a bajas temperaturas podemos determinar si se trata de un producto resistente a la formación de grietas o a la separación de las capas de la película.
  • Intemperismo acelerado: al observar esta propiedad valoramos los cambios que puede sufrir el recubrimiento después de su exposición a condiciones climáticas adversas como sol intenso, rocío, condensación de agua, etc.
  • Estabilidad en recipiente: se puede realizar una prueba para analizar el cambio de consistencia y apariencia del producto dentro de su envase durante un tiempo.